Un pedido
Queridos amigos, me gustaría que leyeran el texto "Tiempo de atención". Es un libro que tiene tres capítulos: 1- la cuetión personal 2- Los lugares de atención 3- Las estrategias de inserción profesional Aquí es donde le doyu importancia al tema de la cuestión personal, y una cuestión importante que es la pregunta que constituye la entrada al ser un recien recibido: Que voy a hacer ahora cuando me reciba? Les dejo el link para que puedan ver el libro en internet. http://www.martinsmud.com.ar/uploads/books/Tiempo_de_atencion.pdf
domingo, 2 de septiembre de 2012
FRAGMENTO "EN GUARDIA"
SUPOSICIÓN DE PACIENTES.
Estaba al final de carrera y no había tenido la posibilidad de tener una experiencia directa con pacientes. Me habían contado casos en los cuales me fascinaba las posibilidades de desciframiento en la lectura clínica. Me había resultado hasta divertido encontrar indicadores para sostener una hipótesis clínica, pero estar frente a la presencia de un paciente, era otra cosa. ¿Qué decirle? ¿Cuándo? ¿Cómo mirarlo a la cara? ¿Cómo leer el caso clínico estando uno mismo incluído en el campo a investigar? ¿Los indicadores no estarían cegados por mi puntuación arbitraria y subjetiva? Me preguntaba como maniobrar con la transferencia y como llevar adelante la dirección de la cura. Y también cosas más terrenales, ¿cómo hacer para mirar en el reloj el tiempo pasado desde que se puso a hablar, o cómo cobrarle sesión por sesión un honorario establecido más allá que no haya hablado o haya venido?
Tenía muchas dudas. Tenía que ver pacientes, pero por el momento, no era factible, de cualquier manera, quería ver pacientes y los iba a ver. Al principio, sin darme cuenta, luego compulsivamente comencé a suponer como paciente a cualquiera que se me acercara. Sé que no era al único que pasaba esto, cuando iba a estudiar en grupo, algunos empezaban a interpretarse mutuamente, las interpretaciones graciosamente iban y venían y hasta alguno, en general de sexo femenino se ponía a llorar. Era común el considerar como pacientes a compañeros de comisión, no obstante a mí eso nunca me pasó, lo que me pasó fue diferente, comencé a suponer como pacientes a gente aún más familiar. Recuerdo ese fin de semana, donde un sábado a la noche, de una frase escuchada por mi novia, construí la escena primaria siguiendo la odisea freudiana en el caso del Hombre de los Lobos, y como aquel domingo a la mañana interpreté las tendencias homosexuales y paranoicas de un amigo que llegaba a casa, y como esa misma tarde, aprehendí psicoanalíticamente la frase de truco "por el río Paraná, viene caminando un piojo con un hachazo en el ojo".
“HACER PSICOANÁLSIS DE UN TEXTO RIDÍCULO”.
Texto escrito en marzo de 1993.
Un estudiante, a punto de recibirse. Un recorrido que tiene historia, una marca que quizás ya esté en el cuerpo, alguna forma especial de mirar, de comportarse, de escuchar.
-"Estudio psicología"-.
-"Ah... Ahora entiendo porque sos así"-.
-"¿Cómo soy?"-
Un estudiante a punto de decidirse a recibirse en una facultad pública. Una encrucijada biográfica, y la apertura a un campo de trabajo.
Me interesaba el psicoanálisis, el saber-hacer de analista, pero tenía una pregunta: ¿cómo es el saber-hacer de analista?, ¿cuáles son los requisitos mínimos, o al menos esenciales? ¿El saber-hacer psicoanalítico merece una especialización? Por ejemplo, fulano de tal, especialista en psicoanálisis. ¿Merece una especificación? Psicólogo psicoanalista, freudiano, lacaniano, etc... etc... Si merece una especialización y una especificación: ¿qué nos da la facultad? Nos dicen que, al menos, nos han hablado de psicoanálisis, nos han mostrado sus casos, y hemos estudiado a los maestros. Pero luego agregan que, la clínica es caso a caso y rematan que toda construcción y/o interpretación tiene efectos solo mensurables en la clínica. Le pregunto a un docente, un tanto alterado: -“¿qué es entonces, la clínica psicoanalítica?”-
Dice: -"Un saber determinado por la experiencia analítica, y esta solo puede ser el saber de la transferencia. La clínica es antitética del discurso que intenta aprehenderla, porque el saber se desprende de la experiencia, el saber es una operación que nace del movimiento del análisis"-. El docente no para de hablar del tema, parece querer remarcar con tono enfático que lo esencial queda por fuera de nuestro aprendizaje. Lo miro con angustia, parece entender mi cara y agrega que lo que sí nos han enseñado es una forma especial de escuchar. UNA ESCUCHA PSICOANALITICA.
Muchos respiramos aliviados, era posible un poco de transmisión. Me predispongo a escuchar psicoanalíticamente. Si el saber acerca del manejo de transferencia me queda vedado, me debo ejercitar en la escucha analítica.
Una compañera le cuenta a otra, que por fin se decidió y se va a casar dentro de 5 meses, dice que va a ser esposa.
ESPOSA.
-"Fulano de tal, acepta por esposa a la gran causa del psicoanálisis, en las buenas y en las malas, en el amor como en la adversidad..."-.
-"Si, me autorizo"-. No caí en la trampa del Otro, porque si el Otro no es intachable, ¿a quién le voy a jurar? El psicoanálisis es mi esposa. Mi esposa, repito, esposa, quedo encadenado a los 24 tomos de Amorrortu, y a los no sé cuantos seminarios de Lacan. Pues, bien ¿cuándo la llevo a la cama? ¿Cómo hacerlo? ¿Debo realizar el "coitus a tergo" de los padres del Hombre de los Lobos, o quizás el cunnilingus de la Sra. K al padre de Dora, o quizás el tormento de las ratas?
Esposa. Significante. Un significante no significa nada sino en relación a otros significantes.
NOVIA.
La novia habla un sábado a la noche. ¿Cómo no escuchar la escena primaria?
Dice: -"Fue antes de nacer mi hermana, yo empecé a tener problemas con el agua. En las piscinas me asustaba, y pensaba si podría detener la respiración. Siempre decía la respiración: no lo puedo creer"-. Novia deja de hablar y sale corriendo, ha visto una mariposa de llamativos colores.
Construcción de la escena primaria:
Novia está junto a la madre, seguramente su madre se encuentra lista para irse a bañar. La madre se ofrece para que novia escuche los latidos de la hermanita aún no nacida. Pone la oreja en la panza materna y escucha. La cabeza está ladeada hacia la parte que le permite ver el genital femenino. Novia dice: " la respiración... no lo puedo creer". Tenemos la separación en la escena primaria en algo que se escucha: la respiración, con carácter de pulsación, de latido, y algo que se ve, lo cual se querría desestimar. El contenido de la escena pareciera ser la castración materna y la competencia por el nacimiento de la hermana. La frase: "no lo puedo creer" remite tanto al anhelo de su madre de tener otro hijo, como también la no creencia de que su madre no la tenga. No tenga el falo y no la tenga a ella sola. El deseo de detener la respiración es el deseo de muerte en relación a esa hermana, y a la madre. Se constituye una fobia a las mariposas. Mari, iniciales de mariposa, coincide con parte del nombre del ser naciente. Novia posa su oreja en un instante que tendrá efectos en su vida, guiando la posición subjetiva del sujeto.
Estaba tan contento por mi primer construcción de una escena primaria que se la comento, novia ahora escucha y no lo puede creer. Esa construcción no era sin consecuencias. Pero mi novia no era de grandes debates, prefería la acción, me dijo que me había aguantado demasiado, que se había sacrificado demasiado, y que de una frase escuchada un sábado a la noche...¿construir la escena primaria?, era demasiado, y que además del final de carrera, este era el final de pareja, en un abrir y cerrar de ojos, novia era ex-novia. Yo le trataba de explicar que era una deformación profesional, o una futura deformación profesional, o una predeformación profesional, le quería explicar que estaba leyendo la construcción de la escena primaria por Freud en el Hombre de los Lobos y que me había fascinado con la imagen de los lobos mirándolo más allá del marco de la ventana, al pobre niño que soñaba. Me había impresionado esa construcción que databa de su año y medio de vida, se trataba del "coitus a tergo" de los padres, vista desde la cunita por el niño que como demostración de excitación sexual, como mensaje, o como rebeldía, deja una marca de excitación en las sábanas.
El suponer pacientes en gente cercana no era lo más conveniente, algunos cuando se los conté, me dijeron que se me había ido la mano, que tenía un error conceptual, la frase: “no lo puedo creer” era una frase dicha por la voz materna, y hecha carne por la hija. Y que ese error explicaba que novia fue, era mi equivocación y mi culpa. Al rato, escuchaba un timbre en la puerta. Era un amigo de visita.
AMIGO.
Llega borracho después de haberse peleado con su pareja a trompadas, viene lleno de sangre con un trofeo: la camiseta llena de la sangre de ella y unida también a su sangre. A la noche, deja una marca en las sábanas, se orina en la cama igual que el Hombre de los Lobos al ver su escena primordial. A la mañana, no le pido explicaciones, pero él habla, y cuenta que hace meses que la venía persiguiendo, iba de noche a ver si estaba con otro, iba en coche detrás del colectivo que tomaba desde el trabajo, esperaba verla con otro. Agrega que todos en la calle se la cogen con la mirada. El le insiste a ella para que le confiese su infidelidad. Le digo: -“No seas paranoico”-. Me dice: -“Hasta los paranoicos tenemos enemigos”-. Va a hablar con un pai que le dice que ella le es infiel, que le había metido los cuernos. -“Fue como una puñalada por la espalda, me la metieron por donde no la veía"-. Ahí es donde le saca sangre, y se lleva la remera de esa ramera de mierda.
Recuerdo a mi amigo meado durmiendo en pedo abrazado a la remera ensangrentada y me pregunto acerca del amor. Me hubiera gustado ir a ver al pai y preguntarle de que le habló.
PAI
El pai no era otro que el padre. El padre es político dice Freud al hacer referencia al padre de la Horda. Ese es el padre que todo lo sabe, y que goza de todas las mujeres. El padre no cede nada de poder, no hay circulación de objetos donde un objeto tiene valor en tanto objeto de deseo del Otro. Ese padre es la encarnación de una especie de antipolítica. Si la política se relaciona con los lazos, el padre de la Horda que tiene todas las mujeres, impide la transmisión. Algo hay que hacer. O sacrificarse o sacrificarlo. El padre estalla en pedazos. Asesinado canibalísticamente, el padre queda forcluído como lugar, los hijos escribirán versiones de esa ex-sistencia, los pequeños padres arman el rompecabezas pero nos desorientan con su multiplicidad, con su ánimo fragmentario y pusilánime, con su deseo de confundirnos. ¿Cuál es la versión menos mentirosa de las tantas escuchadas? Las versiones suelen empezar con el cuento: “por el río Paraná, viene caminando un piojo con un hachazo en el ojo ...” Me acuerdo de Edipo. El hachazo se clava en el cuerpo (imaginario) de un individuo, y lo mortifica. Y nos preguntamos: ¿alguien podrá decir qué versión del padre está escribiendo? ¿A cuál está conformando? Se trata de la conformación del padre, la única posibilidad de transmisión entre generaciones que se entrelazan en un discurso en forma de mito, donde hay oráculos, encrucijadas, posiciones.
Ese padre absoluto queda convertido en un piojo, tres cartas de truco y un grito desesperado: FLOR. ¿Había que creerlo?
-“Lo quiero ver en mesa”-.
FLOR.
Flor de trabajo me salió, un estudiante a punto de recibirse, un recorrido que ya tiene historia, una manera especial de escuchar. Ya estaba cantado, el acto final se acercaba. Final de carrera. Había que poner la cara del que ha estudiado y sabe. ¿Cómo explicarle al futuro ex-paciente que era un engaño, que no había flor y que solo tenía 25 y no de mano?
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