Un pedido
Queridos amigos, me gustaría que leyeran el texto "Tiempo de atención". Es un libro que tiene tres capítulos: 1- la cuetión personal 2- Los lugares de atención 3- Las estrategias de inserción profesional Aquí es donde le doyu importancia al tema de la cuestión personal, y una cuestión importante que es la pregunta que constituye la entrada al ser un recien recibido: Que voy a hacer ahora cuando me reciba? Les dejo el link para que puedan ver el libro en internet. http://www.martinsmud.com.ar/uploads/books/Tiempo_de_atencion.pdf
domingo, 2 de septiembre de 2012
TEXTO DEL PRIMER LIBRO "¿DÓNDE FUERON A PARAR LAS ESCOBAS VOLADORAS DE LAS BRUJAS? (1998)
El encuentro con la bruja en la guardia
Hace algunos años trabajaba en un hospital público, trabajaba en la guardia externa, cuando una noche cae a la guardia una bruja. La reconocí como se reconocen las brujas, por su enorme lucidez, sus pelos blancos que le salían por cualquier lado, su descabellado estado y esa incitación a hablar y hacerme pensar.
La invité a visitarme al servicio de Salud Mental de ese hospital y no dejamos de hablar por espacio de varios meses acerca del destino. Ella me hablaba de su vida, me hablaba de lo que la madre le había hecho y como ella había cumplido lo que la madre la había marcado en carne viva en su espalda a cinchazos.
Les contaré algunas de las cuestiones que hablamos con aquella bruja. No le den mucha bola, se los recomiendo, porque una de las cuestiones que mejor hacen las brujas es engañarnos con palabras de saben a verdad. No le den mucha bola y no pensarán que ha sucedido un encuentro extraordinario, como ocurre cuando el aullido de las brujas a la noche anticipan que algo extraordinario va a suceder. Y de ahí salió mi primer libro llamado: “¿Dónde fueron a parar las escobas voladoras de las brujas?” (Editorial La Campana. 1998)
Una bruja es vieja, no hay brujas hermosas, son el límite, como dice Macbeth de lo femenino. Una bruja es reconocible por su fealdad, por lo arrugado, una bruja tiene una misión y es hablar del porvenir.
Una bruja tiene una relación muy especial con el diablo. El diablo es el que ha caído de la gracia de Dios como dice Alejandro Ariel. Entonces tenemos con la bruja la pregunta por el destino, pero también por el diablo y por dios.
La bruja me preguntó si creía que había un destino, me dejó patitieso. Si hubiera un solo destino hagamos lo que hagamos nuestro porvenir estaría escrito en una cuaderno inaccesible para nosotros, y sólo sabríamos de ellos cuando cayera a nuestro cuerpo y nos dejara padeciéndolo. Pero existe otros tipos de destino además del destino inexorable que nos cae encima.
Freud descubre un destino neurótico, el que maneja el sujeto del inconsciente, ese destino no estaría escrito en el mas allá sino que sería efecto de nuestras acciones presentes que se prolongan al futuro.
Pero también la bruja me habló de un destino por fuera de todo destino, se trata del azar que hace que caminemos para allá y no para el otro lado, sabiendo que estamos solos y desapegados de toda marca que nos diga que es lo que tenemos que hacer, y cómo hacerlo.
Eso lo que me dijo la bruja que había al menos tres tipos distintos de destinos
–Un destino como fatalidad
–Un destino como fatídico
–Un destino mas allá de todo destino
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El surgimiento del psicoanálisis propone una hipótesis en su comienzo y es que ha habido una evolución de un destino a otro producto de las represiones ligadas a la historia de la civilización. Esta hipótesis no ha sido del todo trabajada en cuanto a la causa del psicoanálisis. Sostiene Freud hablando de Edipo que el destino de la fatalidad corresponde al a la Antigüedad en cambio el destino fatídico obsesionado con la posibilidad del engaño corresponde a la Modernidad.
Y se puede seguir esa “evolución” en otras cuestiones, como sostiene Ariel, ha habido una evolución de la risa a la sonrisa. “La sonrisa es ese tibio gesto social que privilegia l mirada grupal por sobre la condición de sujeto. También ha habido un cambio del coro que estaba dentro de la escena al espectador que solo con sus aplausos y con su silencio tiene un lugar en la escena” .
En este siglo el lugar del espectador ha cobrado un lugar preponderante. Con su lejanía particular y su forma de juzgar sabiendo lo que está bien y lo que está mal. Siempre un poco lejano, un poco fóbico, termina por decir que hay que hacer con su aprobación. El lugar del espectador cobra tanta importancia que comentarlo brevemente lo desmerecería.
Ya no es el coro: “Su voz se ve reducida su voz al aplauso y sus quietudes monocordes. El aplauso se convertirá en ese asesino del misterio” .
La modernidad deja al hombre enajenado de la posibilidad de la pregunta acerca del destino y de la pregunta por las huellas del mundo que deja en el mundo. Se pasa del conflicto producto del destino al conflicto de cada una de las personas con quienes lo observan y lo juzgan que no es más que él mismo ubicado en el lugar del espectador que Freud ha llamado superyó.
Le digo a la bruja caída a la guardia hospitalaria que adivinar el futuro es el intento de evitar la muerte. Y que también es una manera de no animarse a cambiar el aspecto. No sé bien porqué pero ocurre algo con esta intervención, la vez siguiente que nos vemos cambia su aspecto, viene distinta, parece hablar menos y escuchar más. Hay algo que espera encontrar en las sesiones que seguiremos teniendo.
* Es autor de diferentes libros: “¿Dónde fueron a parar las escobas voladoras de las brujas?”, “En Guardia”, entre otros.
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